Thursday, October 27, 2005
Thursday, January 27, 2005
Elvis Herrada Erquiaga
Amanecer
Ciudad Serpiente, julio del 2004
Beso los contornos flourescentes de tus labios; rozo suavemente las grietas que no cubre el lápiz labial, mientras mi lengua recorre inquieta por la saliva que dejas caer entre los dientes y encías.
Mis manos acarician tu cintura y suben vacilantes por la espalda. Una de ellas llega a la nuca cosquilleando de manera sutil por detrás de tu oreja.
Te quiero, susurro, dejando mi aliento de alcohol y marihuana entre tus cabellos erizados. Yo no, respondes jadeante, mientras levantas tu mirada y la llevas hacia el vacío.
Presientes que algo malo sucederá.
Dejas caer tus delicadas manos por mi espalda hasta tocar la parte baja de mi camisa.
Coges por debajo del suéter beige y penetras tu mano en el lado izquierdo del pecho ajeno. Lo tienes. Es tuyo. Me empujas torpemente hasta caer al asfalto y una línea roja encendida persigue tu huída.
¡Corre! ¡No voltees!
11:45 a.m. Policía encuentra a hombre muerto entre las avenidas Victoria y Soledad. Examen toxicológico comprueba consumo de drogas. Efectivos no descartan ajuste de cuentas entre banda de narcotraficantes. Especialistas afirman que secta budú se llevó el corazón para rituales macabros. Aún no hay rastros de presuntos asesinos.
(Tomado de libro: Cartas desde Ciudad Serpiente. 2004)
Los hombres de Lidia
Doña Lidia tiene cuatro hombres que la aman con una intensidad que a veces ella no lo creería. No la sorprende, aun cuando se haya casado a los 15 años con un sujeto de 21, ni aunque éste mismo fuera su primer marido. No, ella siempre quiso ser amada y lo logró.
Ahora, después de una larga trayectoria de más de cuatro décadas, puede sentirse satisfecha de su vida pasional. Nunca le engañó a su esposo, siempre le fue fiel e inclusive le contó, muy seguidas veces, sobre los amores que año tras año hacían latir su corazón de manera inquietante.
Su compañero matrimonial, un tipo macanudo y de cierta interpretación liberal, sólo la escuchaba mientras leía su diario o se embriagaba con el bendito licor que nunca faltó en su domicilio. “Igual”, decía ella. Total, cumplía con decirle lo que extrañamente le sucedía, claro que de manera recatada y con mesura.
Dicen algunas personas que un clavo saca a otro clavo, y podrían tener razón, pero lo sucedido en este caso es diferente.
Cada hombre que llegaba, producía un nuevo sentimiento en ella, sólo que lo escondía tras su imagen de mujer recia, dura y luchadora que debía mostrar para su crecimiento personal, económico y social; aunque en ocasiones muy seguidas se mostraba dócil, voluble y enamorada cuando los encontraba a solas.
A esta mujer le gustan los hombres, si. Y sus hombres para ella, son los únicos que verdaderamente cubren sus ambiciones.
Ya han pasado meses que no los ve. En ocasiones evoca al recuerdo y siente que junto a su corazón nace ese airecito (entre frío y caliente) que recorre totalmente su cuerpo y le hace sentir que aún ellos están allí.
Ayer tuvo un sueño; un ave le contó que su nido le quedaría chico para el empollamiento de sus huevos, ella no le contestó, no sabía qué decirle, entonces le dio la espalda y se despertó.
Cuando se dio cuenta, tenía a dos de sus amores devorando los panes del desayuno que anteriormente había preparado; miró hacia el sillón central de la sala de estar y una maleta le avisaba que uno más se encontraba en el lugar.
¿Sorpresa?
¡Claro!
Esta mujer no sabía qué hacer, y no porque sus amores furtivos se veían las caras en su hogar, o porque su marido podía llegar del trabajo en cualquier instante, o porque improvistamente sonó el teléfono y un cuarto amante anunciaba su llegada en cinco minutos -so pretexto de verla-, no, sino que por una rara cosa del destino todos la buscarían y se darían esta “grata” sorpresa en su propia casa.
(...)
Son las 2 y 15 de la tarde, ha pasado más de una hora en que los cuatro hombres de Lidia conversaron tranquilamente en una mesa servida. Los platos están vacíos, los tenedores sucios, vasos con pequeñas gotas de Pepsi Cola y sillas aún tibias por el reposo de sus bebés.
Las mejillas de Lidia fueron abarrotadas de besos de despedida, besos que le prometían que regresarían lo más pronto posible, besos que ella quisiera sentirlos a diario, besos que extraña desde su encierro, besos que le auguraban el pronto silencio de su hogar que inmediatamente ella los transformará en un perpetuo recuerdo.
(Tomado de libro: Crónicas 2004)
plegarias + plegarias = hipocresía
No estoy en el libro de Dios
Porque mi lista es muy extensa
Y prefiere borrar, antes de mi vida elaborar.
No estoy en el libro de Dios
Porque no quiere que sea un ave
Y me cortó las alas para nunca más volar.
Soy un gusano arrastrándome en el suelo
y siendo pisoteado por un simple plebeyo.
Siervo de Dios
Profeta del bien
No me lleves
Non quiero ceder.
No estoy en el libro de Dios
Porque soy un anticristiano
Y prefiero ignorarlo
Antes de alabarlo.
¡No soy hipócrita!
¡No soy hipócrita!
¡No soy hipócrita!
Como muchos…
“Borrado del libro”
casamental
En la otra casa
hay aves que nadan,
hay perros que cantan,
hay búhos que ladran.
En la otra casa,
dentro de una ventana,
no hay emociones,
no hay recesiones.
Hay un abismo de corazones
y pulmones sin olores.
Hay amores sin rencores
y pasiones sin ardores.
Edificios sin cimientos
ventarrones sin viento.
Represiones con acciones
holocausto sin catastro.
Discrepancia y arrogancia
lucidez sin sensatez.
El derecho y el revés.
En la otra casa
tengo amigas que son falsas
cometas que me extrañan
y juguetes queme aclaman.
Loconfusión.
(Tomado del poemario: Charcutería Empoemada -homologando al ser humano- 2000)
Ciudad Serpiente, julio del 2004
Beso los contornos flourescentes de tus labios; rozo suavemente las grietas que no cubre el lápiz labial, mientras mi lengua recorre inquieta por la saliva que dejas caer entre los dientes y encías.
Mis manos acarician tu cintura y suben vacilantes por la espalda. Una de ellas llega a la nuca cosquilleando de manera sutil por detrás de tu oreja.
Te quiero, susurro, dejando mi aliento de alcohol y marihuana entre tus cabellos erizados. Yo no, respondes jadeante, mientras levantas tu mirada y la llevas hacia el vacío.
Presientes que algo malo sucederá.
Dejas caer tus delicadas manos por mi espalda hasta tocar la parte baja de mi camisa.
Coges por debajo del suéter beige y penetras tu mano en el lado izquierdo del pecho ajeno. Lo tienes. Es tuyo. Me empujas torpemente hasta caer al asfalto y una línea roja encendida persigue tu huída.
¡Corre! ¡No voltees!
11:45 a.m. Policía encuentra a hombre muerto entre las avenidas Victoria y Soledad. Examen toxicológico comprueba consumo de drogas. Efectivos no descartan ajuste de cuentas entre banda de narcotraficantes. Especialistas afirman que secta budú se llevó el corazón para rituales macabros. Aún no hay rastros de presuntos asesinos.
(Tomado de libro: Cartas desde Ciudad Serpiente. 2004)
Los hombres de Lidia
Doña Lidia tiene cuatro hombres que la aman con una intensidad que a veces ella no lo creería. No la sorprende, aun cuando se haya casado a los 15 años con un sujeto de 21, ni aunque éste mismo fuera su primer marido. No, ella siempre quiso ser amada y lo logró.
Ahora, después de una larga trayectoria de más de cuatro décadas, puede sentirse satisfecha de su vida pasional. Nunca le engañó a su esposo, siempre le fue fiel e inclusive le contó, muy seguidas veces, sobre los amores que año tras año hacían latir su corazón de manera inquietante.
Su compañero matrimonial, un tipo macanudo y de cierta interpretación liberal, sólo la escuchaba mientras leía su diario o se embriagaba con el bendito licor que nunca faltó en su domicilio. “Igual”, decía ella. Total, cumplía con decirle lo que extrañamente le sucedía, claro que de manera recatada y con mesura.
Dicen algunas personas que un clavo saca a otro clavo, y podrían tener razón, pero lo sucedido en este caso es diferente.
Cada hombre que llegaba, producía un nuevo sentimiento en ella, sólo que lo escondía tras su imagen de mujer recia, dura y luchadora que debía mostrar para su crecimiento personal, económico y social; aunque en ocasiones muy seguidas se mostraba dócil, voluble y enamorada cuando los encontraba a solas.
A esta mujer le gustan los hombres, si. Y sus hombres para ella, son los únicos que verdaderamente cubren sus ambiciones.
Ya han pasado meses que no los ve. En ocasiones evoca al recuerdo y siente que junto a su corazón nace ese airecito (entre frío y caliente) que recorre totalmente su cuerpo y le hace sentir que aún ellos están allí.
Ayer tuvo un sueño; un ave le contó que su nido le quedaría chico para el empollamiento de sus huevos, ella no le contestó, no sabía qué decirle, entonces le dio la espalda y se despertó.
Cuando se dio cuenta, tenía a dos de sus amores devorando los panes del desayuno que anteriormente había preparado; miró hacia el sillón central de la sala de estar y una maleta le avisaba que uno más se encontraba en el lugar.
¿Sorpresa?
¡Claro!
Esta mujer no sabía qué hacer, y no porque sus amores furtivos se veían las caras en su hogar, o porque su marido podía llegar del trabajo en cualquier instante, o porque improvistamente sonó el teléfono y un cuarto amante anunciaba su llegada en cinco minutos -so pretexto de verla-, no, sino que por una rara cosa del destino todos la buscarían y se darían esta “grata” sorpresa en su propia casa.
(...)
Son las 2 y 15 de la tarde, ha pasado más de una hora en que los cuatro hombres de Lidia conversaron tranquilamente en una mesa servida. Los platos están vacíos, los tenedores sucios, vasos con pequeñas gotas de Pepsi Cola y sillas aún tibias por el reposo de sus bebés.
Las mejillas de Lidia fueron abarrotadas de besos de despedida, besos que le prometían que regresarían lo más pronto posible, besos que ella quisiera sentirlos a diario, besos que extraña desde su encierro, besos que le auguraban el pronto silencio de su hogar que inmediatamente ella los transformará en un perpetuo recuerdo.
(Tomado de libro: Crónicas 2004)
plegarias + plegarias = hipocresía
No estoy en el libro de Dios
Porque mi lista es muy extensa
Y prefiere borrar, antes de mi vida elaborar.
No estoy en el libro de Dios
Porque no quiere que sea un ave
Y me cortó las alas para nunca más volar.
Soy un gusano arrastrándome en el suelo
y siendo pisoteado por un simple plebeyo.
Siervo de Dios
Profeta del bien
No me lleves
Non quiero ceder.
No estoy en el libro de Dios
Porque soy un anticristiano
Y prefiero ignorarlo
Antes de alabarlo.
¡No soy hipócrita!
¡No soy hipócrita!
¡No soy hipócrita!
Como muchos…
“Borrado del libro”
casamental
En la otra casa
hay aves que nadan,
hay perros que cantan,
hay búhos que ladran.
En la otra casa,
dentro de una ventana,
no hay emociones,
no hay recesiones.
Hay un abismo de corazones
y pulmones sin olores.
Hay amores sin rencores
y pasiones sin ardores.
Edificios sin cimientos
ventarrones sin viento.
Represiones con acciones
holocausto sin catastro.
Discrepancia y arrogancia
lucidez sin sensatez.
El derecho y el revés.
En la otra casa
tengo amigas que son falsas
cometas que me extrañan
y juguetes queme aclaman.
Loconfusión.
(Tomado del poemario: Charcutería Empoemada -homologando al ser humano- 2000)
Monday, January 10, 2005
Monday, January 03, 2005
NO SOMOS CULTURA
Volumen 6. Diciembre 2002
A pesar de su advertencia en la portada "No somos cultura", esta publicación llamada CONTRADIXIÓN, trae muchas cosas interesantes: poemas, cuentos, etc.. No es nueva, ya va por su edición 6 y su segundo año, tiene la apariencia de un diario mas su contenido suele ser...más optimista.
Trae un poema del maldito Bukowski, y homenajes a dos eternos jóvenes de las letras latinoamericanas: Javier Heraud y Alejandra Pizarnik.
Una última cosa... si quieren saber que significa la palabra" Waro" y el "verbo" Warear, no dejen de leer este fanzine, solo cuesta cincuenta céntimos. Todos los días se aprende algo nuevo...
Friday, December 17, 2004
David Collazos
ESCENAS DETRÁS DEL PINO
Una suave luz da al remanso con un abril.
Éxtasis de pueblo y manos cruzadas. Cielo
sobre rebaño maternal. Hogar de marfil
tras su jarrón a dos aguas, cocinando hielo.
Lo acepto, no duden, aúllan lobos muy cerca;
hacen, todavía: ladrillos, frutas, coronas.
-¡Pero el río se lleva delicadas hojas!
Y abejas con ancianos fueron, de forma terca,
a los techos (ver la verdad). Tanto caracol
en el cuello por palmas diciendo adiós a todos.
Oración de ángel junto a su cama (que es farol)
hasta ser codorniz en ciertos banquetes locos.
Y aun muy lejos del nevado, dormita hacia
refugios y estaciones, siguiendo la fragancia.
LA PENA
Sensiblemente
ella camina sola, como una lágrima, por las calles.
Ella fue víctima de un ardid del sentido común
y lo sabe:
grito frenético, castigo ingrato.
Busca razón en la cabeza de un alfiler,
busca y no la halla,
busca punzándolo en el diestro índice de Dios.
-¿La encontró?
- ¡Jamás!
O mil veces de repente
o quizá está ciega
o quizá la robó el infortunio.
Pero continúa buscando
entre el desconocimiento,
en la mezquina ignorancia de la experiencia
y su beneficio del saber todo a medias
rogando lo salomónico
en una letanía paupérrima e indecente,
caminando como una lágrima
consolada por el purísimo encanto de Satán.
TENTACIONES
Hubo un coro infantil cantando paz al cielo.
Ellos roían al cosmos y las alimañas
de la deidad lo sintieron: el mundo es de hielo
y se nutre del dolor del campo y las entrañas.
Cae pacífica llovizna en cámara lenta
o sinfonía (de esas bellas que hacen dormir).
Pensamientos ensortijados en la faz menta
que se derrite en bocas del vivir o morir.
Rayas en el piso del miedo: todos jugamos
entre la arena y las manos sucias, hurgamos
al niño que nos hace llorar a medianoche.
Látigo del dueño o papá, más las diademas
de mamá y los rozados muros en las yemas
de los dedos buscando al Sol en la yerta noche.
MADRE MISERIA
Hay medulas izando a la vida prisionera
contra taciturnos brazos de los pobres pinos.
Y del ansia, al vuelo desatado de la Tierra,
un cuerpo va en torpes arroyos cristalinos.
A tanto dónde, sobre la memoria abarca,
unas espinas rompen a varias sensaciones:
quietud del sediento que observa una garganta
como una escalera a las constelaciones.
Se dispersa un reflejo de imágenes vacías
y en la piel, Dios talla su lenguaje del vivir.
Luego el fruto libera del capullo a las crías
entre irascibles sonámbulos bajo el puente,
solo aquí se halla olvido dejando transcurrir
el pensamiento que nos conduce a la muerte.
Una suave luz da al remanso con un abril.
Éxtasis de pueblo y manos cruzadas. Cielo
sobre rebaño maternal. Hogar de marfil
tras su jarrón a dos aguas, cocinando hielo.
Lo acepto, no duden, aúllan lobos muy cerca;
hacen, todavía: ladrillos, frutas, coronas.
-¡Pero el río se lleva delicadas hojas!
Y abejas con ancianos fueron, de forma terca,
a los techos (ver la verdad). Tanto caracol
en el cuello por palmas diciendo adiós a todos.
Oración de ángel junto a su cama (que es farol)
hasta ser codorniz en ciertos banquetes locos.
Y aun muy lejos del nevado, dormita hacia
refugios y estaciones, siguiendo la fragancia.
LA PENA
Sensiblemente
ella camina sola, como una lágrima, por las calles.
Ella fue víctima de un ardid del sentido común
y lo sabe:
grito frenético, castigo ingrato.
Busca razón en la cabeza de un alfiler,
busca y no la halla,
busca punzándolo en el diestro índice de Dios.
-¿La encontró?
- ¡Jamás!
O mil veces de repente
o quizá está ciega
o quizá la robó el infortunio.
Pero continúa buscando
entre el desconocimiento,
en la mezquina ignorancia de la experiencia
y su beneficio del saber todo a medias
rogando lo salomónico
en una letanía paupérrima e indecente,
caminando como una lágrima
consolada por el purísimo encanto de Satán.
TENTACIONES
Hubo un coro infantil cantando paz al cielo.
Ellos roían al cosmos y las alimañas
de la deidad lo sintieron: el mundo es de hielo
y se nutre del dolor del campo y las entrañas.
Cae pacífica llovizna en cámara lenta
o sinfonía (de esas bellas que hacen dormir).
Pensamientos ensortijados en la faz menta
que se derrite en bocas del vivir o morir.
Rayas en el piso del miedo: todos jugamos
entre la arena y las manos sucias, hurgamos
al niño que nos hace llorar a medianoche.
Látigo del dueño o papá, más las diademas
de mamá y los rozados muros en las yemas
de los dedos buscando al Sol en la yerta noche.
MADRE MISERIA
Hay medulas izando a la vida prisionera
contra taciturnos brazos de los pobres pinos.
Y del ansia, al vuelo desatado de la Tierra,
un cuerpo va en torpes arroyos cristalinos.
A tanto dónde, sobre la memoria abarca,
unas espinas rompen a varias sensaciones:
quietud del sediento que observa una garganta
como una escalera a las constelaciones.
Se dispersa un reflejo de imágenes vacías
y en la piel, Dios talla su lenguaje del vivir.
Luego el fruto libera del capullo a las crías
entre irascibles sonámbulos bajo el puente,
solo aquí se halla olvido dejando transcurrir
el pensamiento que nos conduce a la muerte.
Tuesday, December 14, 2004
Miguel Ángel “Piwi" Funtes
Teorema innecesario
Dado un tercer globo mojado y terrado
Con una sola fuente de luz las moscas se aburren
Postulado:
Conocer a Gaugin y País en recipientes catedráticos de cerámica en frío no moldean profetas en las úlceras hepáticas pero aumenta el índice de alumnos extraviados de la escuela de bellas artes después de unas sesiones rituales hipnosis con algunas dosis de raticida
Discutir en superforos la trascendencia de Gaudí y su obra, no alfabetiza la palabra ni el gesto agónico pero vitaminiza el ego
Aclamar al Papa desde el vaticano no atenta contra el celibato dogmático de Cristo pero garantiza el consumo de pescado y granos en semana santa
Galardonarse de Cervantes o Rulfos no musicalizan los misiles dirigidos a Beirut pero se bebe buen vino en los homenajes a Neruda
Poseer una aeróbica figura y aparecer en portadas de revistas para señoras alérgicas al té de coca no hace excitante la quimioterapia pero crea una atmósfera de clase A en el evento
Vivir con las hormonas desactivadas en los recintos legislativos del parlamento no evita la celulitis de quórum pero estimula la pirotecnia en los eventos izquierdistas de tendencia sindicalista
Bombardear Bagdad no evita el normal desenvolvimiento de la segunda fecha del campeonato mundial de fórmula uno pero estimula el uso de máscaras anti-gases en Alabama
Corolario:
Un punto en el horizonte puede ser un boing 767
Miles de puntos en el horizonte
Es sin duda principios de glaucoma
Salmonelosis (versión para el Cusco)
Solemnes
Tribus de tarados
Tributarios tributantes
Mutantes
Tribus estresantes
Estresadas
Tribus de Trabas
Trabados
Tragaldabas
Tribunos trombones
Huevones
Tribus sin trópico
Tribus de tribus
Tribus estreñidas
Contrabandistas
Arrastradas
Tribus de Apus traumados
Trapos transeúntes trocaderos
Tragamonedas
Retrogradas
Troskistas
Tribus tradicionales maltrechas
Arrechas
Tribus destripadas
Tropas triviales
Estruendosas
Intrusos etruscos
Cutreros
Tribus frustradas
Travestis fracasados
Truenos
Traviatas intrascendentes
Piedras Catedrales
Comadres
Tribus consagradas al Cusco
CASQUITOS
Me encantó el término casquito para denominar a los casquitos.
Los casquitos nacen, crecen, tienen acné.
Los reclutan, maduran, envejecen, contraen alz haimer y son presidentes.
Poseen poderes, inventan guerras.
Izan banderas los domingos.
Fortalecen sus glúteos.
Comen heces como ofrenda a la patria
Y reprimen manifestaciones.
En sus tiempos libres:
Juegan naipes, esgriman sus penes,
Sofocan llantas
E interrumpen polladas mal organizadas.
Los casquitos son respetados por sus estrellas.
Sus nombres decoran plazas, avenidas, calles y ningún sueño.
Veneran monumentos, bustos, efigies, donde perros callejeros, ebrios parroquianos, locos desnudos, prostitutas ambulantes improvisan urinarios fumaderos.
Todo en nombre de la patria.
Los casquitos custodian embajadas.
Acompañan procesiones, toman güisqui, asisten a exposiciones y dicen todo está bonito.
Aunque solo conozcan el color verde de sus vidas automáticas.
Los casquitos tienen hijos aspirantes a casquitos.
Forman tribus
Y son casquitos pero buenos cristianos.
Después de todo , prometen paz.
Van a misa, comulgan, se retiran.
Y siguen siendo casquitos.
Dado un tercer globo mojado y terrado
Con una sola fuente de luz las moscas se aburren
Postulado:
Conocer a Gaugin y País en recipientes catedráticos de cerámica en frío no moldean profetas en las úlceras hepáticas pero aumenta el índice de alumnos extraviados de la escuela de bellas artes después de unas sesiones rituales hipnosis con algunas dosis de raticida
Discutir en superforos la trascendencia de Gaudí y su obra, no alfabetiza la palabra ni el gesto agónico pero vitaminiza el ego
Aclamar al Papa desde el vaticano no atenta contra el celibato dogmático de Cristo pero garantiza el consumo de pescado y granos en semana santa
Galardonarse de Cervantes o Rulfos no musicalizan los misiles dirigidos a Beirut pero se bebe buen vino en los homenajes a Neruda
Poseer una aeróbica figura y aparecer en portadas de revistas para señoras alérgicas al té de coca no hace excitante la quimioterapia pero crea una atmósfera de clase A en el evento
Vivir con las hormonas desactivadas en los recintos legislativos del parlamento no evita la celulitis de quórum pero estimula la pirotecnia en los eventos izquierdistas de tendencia sindicalista
Bombardear Bagdad no evita el normal desenvolvimiento de la segunda fecha del campeonato mundial de fórmula uno pero estimula el uso de máscaras anti-gases en Alabama
Corolario:
Un punto en el horizonte puede ser un boing 767
Miles de puntos en el horizonte
Es sin duda principios de glaucoma
Salmonelosis (versión para el Cusco)
Solemnes
Tribus de tarados
Tributarios tributantes
Mutantes
Tribus estresantes
Estresadas
Tribus de Trabas
Trabados
Tragaldabas
Tribunos trombones
Huevones
Tribus sin trópico
Tribus de tribus
Tribus estreñidas
Contrabandistas
Arrastradas
Tribus de Apus traumados
Trapos transeúntes trocaderos
Tragamonedas
Retrogradas
Troskistas
Tribus tradicionales maltrechas
Arrechas
Tribus destripadas
Tropas triviales
Estruendosas
Intrusos etruscos
Cutreros
Tribus frustradas
Travestis fracasados
Truenos
Traviatas intrascendentes
Piedras Catedrales
Comadres
Tribus consagradas al Cusco
CASQUITOS
Me encantó el término casquito para denominar a los casquitos.
Los casquitos nacen, crecen, tienen acné.
Los reclutan, maduran, envejecen, contraen alz haimer y son presidentes.
Poseen poderes, inventan guerras.
Izan banderas los domingos.
Fortalecen sus glúteos.
Comen heces como ofrenda a la patria
Y reprimen manifestaciones.
En sus tiempos libres:
Juegan naipes, esgriman sus penes,
Sofocan llantas
E interrumpen polladas mal organizadas.
Los casquitos son respetados por sus estrellas.
Sus nombres decoran plazas, avenidas, calles y ningún sueño.
Veneran monumentos, bustos, efigies, donde perros callejeros, ebrios parroquianos, locos desnudos, prostitutas ambulantes improvisan urinarios fumaderos.
Todo en nombre de la patria.
Los casquitos custodian embajadas.
Acompañan procesiones, toman güisqui, asisten a exposiciones y dicen todo está bonito.
Aunque solo conozcan el color verde de sus vidas automáticas.
Los casquitos tienen hijos aspirantes a casquitos.
Forman tribus
Y son casquitos pero buenos cristianos.
Después de todo , prometen paz.
Van a misa, comulgan, se retiran.
Y siguen siendo casquitos.
Juan José Arrué
Nada
No sabía nada.
Nada cuesta.
Y me ponía a saber: la realidad es nada.
Cólera llegar a la cuesta.
Y el conocimiento: nada.
Las aguas opinaban y nada.
Generalizaba y nada.
La risa llegaba y salía. Y nada.
Y cómo hablaba. Pero de opinar, nada.
La amiga y el idiota.
El idiota reía y la amiga miga a miga comía.
Pero yo, nada. La risa reía, la amiga comía migas.
La nada nadaba. Y yo ni yo ni nada.
¿A dónde va el idiota? A buscar nada.
Para la amiga que comió migas.
Pero la nada, nada.
El uno y el uno sumaban dos.
Pero la amiga y el idiota sumaban uno.
Conmigo sumaban dos.
Ellos suman agua, pero yo soy aceite.
Ellos y yo no formamos nada.
No soy dos, soy tres. Se van, se van.
Se ríen, de mí se ríen.
Ambos se van al agua, y yo a la nada.
El frío vino de la nada.
EL MARCITO
El mar huele a mierda
El mar
más mierda que agua lleva.
Lleva tiniebla
de niebla orina
en las montañas
y en el guano de las palomas
que come raya
de la raya del poto de la cabaya
llevaba y llevaba en su culito
dinero sucio para un país rico.
Rico pero en tristeza
con comida de caca
que en retrete acaba y huele a fresa
para el mar que huele a caca,
y en el que me baño con solcito
es la historia del marcito
del marcito peruano,
y su gente huele a pito
porque a guano olemos todos.
Pero si nos preguntamos cómo olemos
y si le gusta lo que hacemos,
ni el Titicaca nos aguanta
y a la mierda nos mandan.
No sabía nada.
Nada cuesta.
Y me ponía a saber: la realidad es nada.
Cólera llegar a la cuesta.
Y el conocimiento: nada.
Las aguas opinaban y nada.
Generalizaba y nada.
La risa llegaba y salía. Y nada.
Y cómo hablaba. Pero de opinar, nada.
La amiga y el idiota.
El idiota reía y la amiga miga a miga comía.
Pero yo, nada. La risa reía, la amiga comía migas.
La nada nadaba. Y yo ni yo ni nada.
¿A dónde va el idiota? A buscar nada.
Para la amiga que comió migas.
Pero la nada, nada.
El uno y el uno sumaban dos.
Pero la amiga y el idiota sumaban uno.
Conmigo sumaban dos.
Ellos suman agua, pero yo soy aceite.
Ellos y yo no formamos nada.
No soy dos, soy tres. Se van, se van.
Se ríen, de mí se ríen.
Ambos se van al agua, y yo a la nada.
El frío vino de la nada.
EL MARCITO
El mar huele a mierda
El mar
más mierda que agua lleva.
Lleva tiniebla
de niebla orina
en las montañas
y en el guano de las palomas
que come raya
de la raya del poto de la cabaya
llevaba y llevaba en su culito
dinero sucio para un país rico.
Rico pero en tristeza
con comida de caca
que en retrete acaba y huele a fresa
para el mar que huele a caca,
y en el que me baño con solcito
es la historia del marcito
del marcito peruano,
y su gente huele a pito
porque a guano olemos todos.
Pero si nos preguntamos cómo olemos
y si le gusta lo que hacemos,
ni el Titicaca nos aguanta
y a la mierda nos mandan.
Monday, December 13, 2004
Gabriel Rimachi Sialer
Ficciones
Podía presenciar en sueños, aún entonces, visiones que no comprendía, que no lograba asimilar a pesar del paso de los años, pero que inevitablemente lo obligaban a seguirlas y a cumplir al pie de la letra con sus mensajes larvados. Tarde se percató de que tenía el don de ver a la Muerte. Sabía a quien acompañaría en la hora fatal, conocía a quienes iban a partir y la forma en que lo harían. Sus sueños eran entonces terribles asaltos a su carácter, su conciencia y su corazón que, poco a poco, se habían ido minando por el dolor de la desaparición de sus seres queridos primero y de los demás seres después. Y él nada. Él seguía inmune a la Muerte y eso lo entristecía y lo desesperaba. Le aterraba el dolor que sentía cada vez que alguien partía al otro lado del túnel y esa gente pasaba a formar parte de sus murrias y nostalgias. Fue entonces que una tarde, descubrió que no eran sólo entelequias. Vio a la Muerte acompañar a una mujer a la que confundió con su ya lejana y desaparecida madre. La siguió inquiridor y pronto estuvo tan cerca que quiso tocarla. La señora sonrió mientras leía un aviso pegado en una tienda, se dio vuelta y avanzó por la avenida. Él se sintió nuevamente motivado y alcanzó a estirar su mano para tocar a la Muerte. Los dedos de ambos se alcanzaron entre sí por las yemas y se miraron frente a frente por vez primera. Sorpresivamente volteó a mirar a la señora que ya se encontraba muy lejos de aquel lugar. Miró nuevamente a la Muerte, como queriendo escudriñar entre sus pupilas y, en un momento de gran confusión de emociones, le acertó un soberbio puñete en el rostro. Los cristales del gran espejo estallaron en mil pedazos, igual que su ya destrozado corazón. Supo entonces que el dolor y la nostalgia lo abrumarían para siempre. Pues la Muerte, era él.
Podía presenciar en sueños, aún entonces, visiones que no comprendía, que no lograba asimilar a pesar del paso de los años, pero que inevitablemente lo obligaban a seguirlas y a cumplir al pie de la letra con sus mensajes larvados. Tarde se percató de que tenía el don de ver a la Muerte. Sabía a quien acompañaría en la hora fatal, conocía a quienes iban a partir y la forma en que lo harían. Sus sueños eran entonces terribles asaltos a su carácter, su conciencia y su corazón que, poco a poco, se habían ido minando por el dolor de la desaparición de sus seres queridos primero y de los demás seres después. Y él nada. Él seguía inmune a la Muerte y eso lo entristecía y lo desesperaba. Le aterraba el dolor que sentía cada vez que alguien partía al otro lado del túnel y esa gente pasaba a formar parte de sus murrias y nostalgias. Fue entonces que una tarde, descubrió que no eran sólo entelequias. Vio a la Muerte acompañar a una mujer a la que confundió con su ya lejana y desaparecida madre. La siguió inquiridor y pronto estuvo tan cerca que quiso tocarla. La señora sonrió mientras leía un aviso pegado en una tienda, se dio vuelta y avanzó por la avenida. Él se sintió nuevamente motivado y alcanzó a estirar su mano para tocar a la Muerte. Los dedos de ambos se alcanzaron entre sí por las yemas y se miraron frente a frente por vez primera. Sorpresivamente volteó a mirar a la señora que ya se encontraba muy lejos de aquel lugar. Miró nuevamente a la Muerte, como queriendo escudriñar entre sus pupilas y, en un momento de gran confusión de emociones, le acertó un soberbio puñete en el rostro. Los cristales del gran espejo estallaron en mil pedazos, igual que su ya destrozado corazón. Supo entonces que el dolor y la nostalgia lo abrumarían para siempre. Pues la Muerte, era él.
Pilar Fonseca
SÍ UN VERSO MIO...
Te haría feliz
Escribiría a diario más de cien.
Si un verso mío
Te hiciera más dulce
Debes estar seguro que haría más de diez.
Sí un verso mío
Te haría sonreír
Debes estar seguro que yo estaría a tu lado
Sonriendo también,
Sólo a tu lado
Me harías feliz
Si un verso mío te hace feliz.
FANTASMAS
El cielo es gris y parece tan estrecho
Que parece irracional hablar de ti y de mí,
Que parece absurdo seguir dando referencias
De un cadáver,
Que anda podrido
Que camina como un fantasma
No entre los dos
Sólo en mi,
Porque a pesar que sé
Lo que mi corazón tiene que saber
Aún me queda la magia
Aún me queda el elixir
De poder seguir viviendo en ti.
Lo que me asusta
Es que tú sigas viviendo siempre en mí
Y cada vez regrese la ternura escondida,
Y esa dulce timidez
Que despierta mi querer.
Quédate, pero no para siempre
Sólo como un recuerdo
Es lo único que pido,
No quiero seguir soñando contigo
Sólo quiero acordarme de lo bueno
que alguna vez fue esto,
no quiero seguir atada a ti
no quiero y tampoco lo soportaría,
me causa pavor de sólo pensar
que lo que aún despiertas en mí
lo siga sintiendo.
entiende por favor,
aún causas un efecto extraordinario en mí.
Te haría feliz
Escribiría a diario más de cien.
Si un verso mío
Te hiciera más dulce
Debes estar seguro que haría más de diez.
Sí un verso mío
Te haría sonreír
Debes estar seguro que yo estaría a tu lado
Sonriendo también,
Sólo a tu lado
Me harías feliz
Si un verso mío te hace feliz.
FANTASMAS
El cielo es gris y parece tan estrecho
Que parece irracional hablar de ti y de mí,
Que parece absurdo seguir dando referencias
De un cadáver,
Que anda podrido
Que camina como un fantasma
No entre los dos
Sólo en mi,
Porque a pesar que sé
Lo que mi corazón tiene que saber
Aún me queda la magia
Aún me queda el elixir
De poder seguir viviendo en ti.
Lo que me asusta
Es que tú sigas viviendo siempre en mí
Y cada vez regrese la ternura escondida,
Y esa dulce timidez
Que despierta mi querer.
Quédate, pero no para siempre
Sólo como un recuerdo
Es lo único que pido,
No quiero seguir soñando contigo
Sólo quiero acordarme de lo bueno
que alguna vez fue esto,
no quiero seguir atada a ti
no quiero y tampoco lo soportaría,
me causa pavor de sólo pensar
que lo que aún despiertas en mí
lo siga sintiendo.
entiende por favor,
aún causas un efecto extraordinario en mí.

